Porqué siempre habrá más periferia que centro.

Abrahán R.B. rxba87@gmail.com @abbrahan

viernes, 10 de diciembre de 2010

La arquitectura de la ciudad global

Sucede que el talento del diseñador influye muy poco en determinar si un rascacielos es o no bello. Su simple tamaño puede ser suficiente para conseguirlo. La idea tras la forma del edificio, por más original, compleja, justificada o rebuscada, en realidad es tan solo un extra. Más todavía en esta época en la cual tantos edificios se construyen con el firme deseo de convertirse en hitos urbanos creciendo por todos lados en cualquier ciudad más o menos global. Como síntomas de alguna muy contagiosa y lustrosa enfermedad.






Museo Soumaya en construcción, México D.F.





lunes, 8 de noviembre de 2010

Nudo Global 1: Everyone loves Paris

Paris, Francia.
Categoría: Alfa+

Es el ejemplo perfecto de la ciudad cuya imagen se ha convertido en un cliché (palabra que irónicamente resulta ser un galicismo) con un centro cuidadosamente conservado en la nostalgia de finales del siglo XIX, con algunas de las primeras muestras del kitsh en la arquitectura, cuyos máximos representantes son la cursi ópera de Garnier, por un lado, y por el otro sus embelesados resabios de la belle époque. La ciudad heredó un planeamiento urbano que ha sido emulado en varios sitios alrededor del mundo. Uno realizado en un ambiente autoritario cuyo objetivo era destruir los barrios que generaron todas aquellas famosas revoluciones francesas.
Es una ciudad que explota al máximo el turismo. De hecho es la más asediada por los turistas. Los destinos exactos son conocidos ampliamente. Para conservarlos incolumnes el CBD (central bussines district) ha sido expulsada al poniente, en el borde de la ciudad histórica y condensada en el pequeño distrito de la Défense. Y en las poco promocionadas y pobres periferias, habitan los inmigrantes que llegan a esta ciudad de los rincones menos esperados del otrora imperio colonial francés. Los cuales más de una vez han demostrado ser los herederos (¿legítimos?) de los antiguos barrios destruidos por Haussmann y Napoleón III. Suficientemente segregados socio-económicamente y cargados de resentimiento social para ser los escenarios potenciales de la reaparición de las tradicionales barricadas francesas, quizás deseosas de volver a mostrar al mundo del siglo XXI el carácter (¿aún vivo?) del espíritu revolucionario parisino.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Prólogo a la etiqueta "Ciudad Global"


Hablemos de las ciudades globales, de esos nudos de la economía y de la cultura mundial, de esas ciudades que creen competir por el título de la nueva babel, y por ser focos y luminarias de aquellas cumbres que con orgullo y altivez condesan y resumen milenios de civilización urbana. Capitales del planeta, muestrarios exuberantes de las contradicciones y los absurdos de la cultura humana. Todas ellas viven en el estruendo de dos tensiones que crean las ciudades: la reunión de los diversos con deseos de acceder a una misma fuente de cultura. Estas diferencias a veces no se perdonan entre sí, pero coexisten de manera irremediable. No les es importante reconciliarse y aquellas que lo intentan no necesariamente les va mejor.
El lector advertirá una contradicción en el nombre que se les da; el sustantivo ciudad admite el plural, pero sumado el adjetivo global, que nombra un conjunto o a lo que no se separa en partes, aparece una oposición. Y es que en realidad debemos hablar de "La ciudad global" porque es sólo una la que se extiende por todo el planeta interconectándose*, y esas babeles, como ya se dijo, son sólo sus principales nudos, que al competir entre si lo que hacen en realidad es promover algo más grande que las engulle y de paso también a una parte cada vez mayor de la población humana. La ciudad aspira a ser planeta.
No ha faltado alguien que jerarquice los nudos de esa ambiciosa (y quizá monstruosa) red megaurbana**. Las categorías derrochan creatividad: ciudades alfa, beta, gamma, con alta suficiencia, o suficientes ; y a su vez de alfa- a alfa ++; centrales y periféricas; emergentes, "relé" (o de relevo) etcétera.
Usemos éstas etiquetas como un mapa de guía de turistas y visitemos la ciudad-planeta. Es obligatorio el
el uso de cámara digital y una cuenta en flickr. Habrá paradas en las tiendas de souvenirs y el turismo negro
estará incluido.

Conociendo los barrios, mapas de ciudades alfa.

La ciudad genérica.
(foto: emmanuel hdez. http://bit.ly/95oZQD)


*En el caso de las ciudades fundadas o refundadas en el periodo colonial, la interconexión se da por aquellos caminos por los cuales antes pasaron ejercitos conquistadores e invasores. Sólo que ahora esas rutas se recorren sobre rieles o supercarreteras de asfalto o concreto hidraúlico.

lunes, 11 de octubre de 2010

Rem Koolhaas, arquitecto cínico.


Si existe un arquitecto miembro del banal y ridículo Superstar system, que demuestra algún tipo de lucidez intelectual, y que por lo mismo, supera el discurso ingenuo, naif, bien intencionado pero torpe, y los clichés de la mayoría de los arquitectos, este puede ser Rem Koolhaas. Por supuesto que sus posturas no rebasan nunca cierta linea que no las deja llegar a ser autocríticas serias, consistentes, más bien las hace permanecer en un discurso que no va mucho más allá del cinismo. Es una postura eficaz y, contrastada con el medio, ciertamente más honesta, de parte de alguien que se mueve mucho entre los deslumbrantes y anestesiantes reflectores de la arquitectura globalizada.

Su historia personal es interesante, es hijo de un intelectual holandés que ayudó de forma importante en sus escritos a defender la lucha de independencia de Indonesia del dominio Neerlandés, y al concretarse esta última, fue invitado a vivir en Yakarta por una temporada, colaborando con el programa cultural del joven gobierno indonesio. Koolhaas mismo ha declarado que esta fue una importante etapa de su vida, de la que dice que vivió, como un asiático[1]. Suponemos que el hecho de pasar de vivir en una de las naciones más desarrolladas del mundo, a hacerlo en una de las llamadas naciones del tercer mundo, lo marcó profundamente para poder acercarse de forma más abierta a la arquitectura en el futuro.
Sin embargo la arquitectura no fue su primera opción, el arquitecto que pregona "que muy pocos arquitectos escriben en estos días", deseaba ser escritor. Trabajó para un periódico de la Haya y años después estudió en Amsterdam en la academia holandesa de cine y televisión, de la cual deseaba egresar como guionista, profesión que desarrollo sin una gran repercusión, y hasta colaboró en el guión de una película porno de producción norteamericana [2]. Así que quizá basado en su exitosa experiencia como guionista, es que a la edad de 24 años, en 1968, decidió matricularse en la carrera de arquitectura en la Architectural Association of London, considerada una de las escuela más costosa del tipo del planeta.



***


(oma.eu)


Citar como un acto de honestidad intelectual

Cuando se escribe, cuando se habla, citar más que un acto de vanidad, lo es de civilidad. Se trata ante todo de una abierta manifestación de honestidad intelectual y, por lo mismo, es un acto de lucidez; sólo un demente creería estar en condiciones de decir que sabe todo lo que dice por sí mismo. Si esto fuera verdad ni siquiera podría comunicarlo a alguien más. Los hombres originales han muerto y hemos olvidado sus nombres. Quizá fue lo mejor, nadie puede tener certeza alguna al hacerles algún reproche. Tan sólo plantearlo suena inútil. Descansan honorablemente en lugares lejos de nuestra memoria con formas menos precisas que las de los fantasmas.

Recordamos aquel lugar común que suele argumentar que “todo ser humano es digno de todas las palabras y las ideas; todas son nuestras, ninguna es de alguien” (por respeto al intelecto del autor de esta frase memorable, no se citará su nombre) . La primera sentencia es una perogrullada, al igual que la segunda. Habría que apuntar que ser digno no quiere decir que de hecho, se posean. En vano podríamos esforzarnos en enlistar a todas aquellas lenguas que generaron una escritura que no podremos poseer por más dignos que seamos. Existe gente que dedica esfuerzos encomiables para hacerlo, pero en general, una vida humana no alcanza para descifrar una escritura o una lengua muerta.
No hay pues en el acto de citar un reconocimiento de pertenencia, ni mucho menos se refrenda un acto de “propiedad” del conocimiento. Nada de eso. Es factible que todos los hombres puedan llegar a todas las ideas, eso no es algo descabellado, pero llegar a ellas con las mismas palabras y erratas si que es bastante improbable. La razón es simple y reside, a grosso modo, en el hecho de que el lenguaje es resultado y expresión de la estructuración del pensamiento de un determinado cerebro, es decir, es la manifestación de un individuo; recordemos que quizá no hay nada más dinámico que el lenguaje (son tan efímeras sus convencionalismos dados en volátiles acuerdos sociales) que no hay mejor forma de sumergirse en una determinada época que mediante lo que alguien haya escrito en ella. Siempre es un reto entender algún texto de tiempos remotos aun se haya escrito en la misma lengua. Borges escribió que leer un libro antiguo es leer el tiempo que ha pasado desde que se escribió hasta el presente. Porque la escritura fija en el tiempo las palabras; en cierta forma las mata (recuerdése el horror y el contínuo rechazo de Socrátes hacia la palabra escrita) o más bien, las encierra, porque en cada lectura también se liberan de formas inusitadas. Citar es también ser atento con el lector puesto que comparte sus lecturas hechas. Es decir, el que cita otorga las lecturas que quien escribe ha realizado. Quién no lo hace, aparte de egoísta, plagia y miente. Hace pasar por suyo lo que escribió otro.
Baste agregar que al citar sólo se reconoce que alguien ya dijo algo antes. Quien lo hace así, simplemente reconoce que eso que cita no lo escribió él. Eso es todo. Se cita al individuo que seguramente lo recibió de alguien más y este a su vez de otros y así hasta el remoto tiempo mitológico de los hombres originales.

viernes, 8 de octubre de 2010

Es cuestión de eficiencia

Desde hace algunas semanas, un amigo bastante cercano ha asistido a varias fiestas, a las que ha sido invitado por su novia, con quien salé desde hace algún tiempo. Ella es una francesa que trabaja para una oficina de fomento para el desarrollo. Lleva en el país alrededor de un año y es por ello que conoce varias personas del medio laboral relacionado a abogados, economistas, banqueros, etcétera, a parte de aquellos europeos que también viven en la ciudad y entre los que cuenta con varios amigos.

Mi amigo, tiene una afinidad por Francia. Hace dos años regresó de un intercambio académico de un año con una escuela de arquitectura de París. Desde entonces todas sus novias han sido europeas. Aunque es la primera vez que conoce a alguien que trabaje en una oficina de fomento para el desarrollo. ¿Pero como trabaja una oficina de ese tipo? porque ni siquiera sabía que existían, mucho menos que Francia estaba interesada en nuestro desarrollo, y no sé si debería agradecérselos. Sin investigar a profundidad y movido por una sana curiosidad, averigüé que funcionan otorgando créditos. Todavía no sé a quien o a quienes. Lo cierto es que cada vez veo más franceses en la ciudad, tal vez es mi culpa notarlos ahora más por tener un amigo "francofílico", aunque quizá siempre habían estado ahí. Como fuere, en principio, no me molestan ya que el país galo ha tenido la bondad de enviarnos a sus ciudadanos jóvenes más amables, agradables y sencillos. Sinceramente se agradece. No hay nada más molesto que comprobar clichés culturales en personas reales mientras uno intenta convivir y a la vez obtener algunos pocos datos de ciertas instituciones que otorgan créditos. Supongo que son casas de empeño a escala urbana, es decir, con clientes como ayuntamientos, gobiernos locales o algunas empresas privadas. Sin duda sospechosas.

En una de esas fiestas, mi amigo conoció a una estudiante de economía del tecnológico de Monterrey. Ella, como quien guarda un solo tema de conversación y lo espeta a la menor provocación, le profirió que la culpa del "atraso económico" de los indígenas de México, la tienen ellos mismos por ser tan ineficientes.

domingo, 3 de octubre de 2010

Clichés

Habría que pedirles que no se recargaran tanto en aquellos clichés que antaño pregonaban tanto detestar. Sus continuos lamentos terminan siendo gritos que desesperados, aullan por un poco de atención. Se les hubiera pedido que se detuviesen, que callaran, o que simplemente dejaran de molestar. Pero no sucedería así, porque en su caso especial les sería dispensado. Y otra vez, apoyándose en el perdón social que tantas veces han repudiado, cuando no son ellos a quienes se les he concedido, claro está. Entonces termina siendo lastimoso ver como caen en aquellos callejones sin salida en los cuales derraman su hipocresía a voluntad y se les aplaude por ello. Es lastimoso saber, que conociendo otras alternativas, elijan precisamente la ruta fácil, esa de la que tantas veces antes se burlaron. Y que no hay personas extraordinarias, porque tarde que temprano todos cumplen cabalmente con el traje que se les ha hecho. Y aquellos que lo tiran, lo hacen, precisamente porque para eso les fue hecho.

viernes, 1 de octubre de 2010

Haz patria, mata un nacionalismo

¿Hacia que lugar se piensa que nos pueden llevar los panfletos nacionalistas, los cursis discursos patrioteros? ¿Hacia que inmundo lugar llegaremos arrastrando una torpe burla coja y manca, hacia donde con la caricatura barata de una imagen ingenua?. Tan ridícula como simple, tan boba como absurda.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Necedad

A veces me pasa que cuando estoy junto a un ateo necio me vuelvo creyente. Y cuando estoy junto a un creyente necio me vuelvo ateo. Una amiga me dijo que eso no me hace ser menos necio que ellos. Ni hablar mujer, traes puñal...

domingo, 19 de septiembre de 2010

El ateísmo como una religión.

Recientemente leí el ensayo "La religión anónima del ateísmo" de Slavoj Zizek (aquí: http://bit.ly/9YTh0n), un interesante texto que habla de esa postura como una base para la tolerancia religiosa, aunque habla también de ella como un "legado" más de europa para el mundo. Ese viejo y rancio discurso eurocentrista permea el texto del esloveno. Hay que recordar, sin embargo de lo que apunta, que el ateísmo no en todas sus versiones ha sido "tolerante". Algunos ateos también tienen sus libros sagrados, sus profetas y hasta hacen proselitismo de casa en casa. La errónea suposición de poseer "la única creencia verdadera", con intensiones meramente excluyentes y que caen en dogmas milenarios de occidente, son tópicos y lugares comunes que ciertas posturas ateas no han logrado superar del todo. Zizek olvida decir que la "tolerancia" religiosa en occidente, tiene como uno de sus antecedente más antiguos la de los persas aqueménidas, como una política de estado. Y Europa (finalmente de raíz indoeuropea) no siempre ha aceptado con agrado esto como una de las herencias más valiosas de la antigua Persia.
¿Será que sólo siendo ateos podemos respetar y aceptar las alteridades del mundo? Supongo que puede hacerse desde ahí, pero no desde su visión excluyente.


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miércoles, 15 de septiembre de 2010

¿Y sí dijera me preocupa más el caso de los gitanos expulsados de Francia que la violencia en México?

"Las tragedias son tragedias, porque son ineludibles...
las farsas, por otro lado, redundan en lo absurdo"

¿Y sí dijera me preocupa más el caso de los gitanos expulsados de Francia que la violencia en México?
Es lo que creo. El primero me parece un caso de racismo, el segundo me parece un problema más complejo, no depende sólo de nuestro país o de lo que puedan o no hacer nuestros torpes gobernantes. Por lo mismo el primero me parece más aberrante; se puede argumentar que yo no vivo y desconozco el contexto en el que se da. Personalmente creo que no hay mucho que entender. En el caso mexicano la guerra contra el narcotráfico se da en condiciones impuestas y dadas que desde luego no pedimos pero que, lamentablemente, nos orillan a una tragedia ineludible. Tendremos que pasar por eso. Es decir, cualquier decisión que se tome implicará un alto costo para la sociedad y para el país. Sí se legalizarán las drogas (que es una decisión que sólo se tomará en México sí los gringos la toman primero) seguramente pasará que el índice de consumidores se elevaría considerablemente, y esto pasaría un alto costo para el México de un futuro no muy lejano. Sin mencionar, que el dinero del narcotráfico también ya sostiene una parte importante de la economía nacional. Informal, pero de todas formas parte de ella. Sí la guerra continua sería redundante hablar de los costos colaterales que de hecho ya estamos pagando. Por otro lado el consumo de drogas en el país no disminuye, por el contrario está aumentando. Es como si no hubiera salida, más aún si recordamos que el país más necesitado de drogas duras, está en el norte de nuestra frontera. Eso, tragedia ineludible. No sé que tantas veces ha pasado en la historia, pero creo que es relativamente nuevo, Colombia (cuyo problema no se ha resuelto), un poco más atrás la guerra del opio en China, podría ser similar en algunas cosas.
El caso de los gitanos en europa por el contrario, es centenario. Claro ejemplo del problema de aceptar y de entender a los otros o juzgarlos como males para la sociedad por su cultura o por su origen étnico: racismo puro. ¡Y es que no puede haber cultura precisamente más antagónica a la que postula la hegemonía europea!. Es como si fuera un dolor de cabeza ideológico. Primero que nada, los gitanos siempre han vivido fuera de esa artificiosa idea que engloba la nación-estado-cultura-territorio a una sola cosa. ¡Imagínese ese dolor de cabeza en la época en que nacieron los nacionalismos Europeos! (época en la cual los gitanos podían ser ejecutados sin juicio previo). Tampoco se han ceñido a las ideas de propiedad, a la idea del sedentarismo "civilizador", de individualidad o del destino de vertiente cristiana protestante, por mencionar algunos. Me preocupa que los europeos no puedan resolver más dignamente estos problemas y que siempre tengan que recurrir a discursos nacionalistas y racistas. Más aún cuando se expulsa a ciudadanos de la Unión Europea. Lo que no se dice es que esa ciudadanía implica aceptar la cultura hegemónica, y que sin ello sus beneficios no pueden ser adquiridos realmente. Quizá los gitanos viven en demasiada nostalgia con el pasado, quizá más con un miedo al cambio... pero ¿no es horrible cuando alguien intenta imponer por la fuerza sus ideas a alguien que no las quiere?
Quizá la única razón por la que aún hay Gitanos en europa, es porque la posibilidad de una redención del discurso eurocentrista, está mediante ellos aún abierta.

martes, 14 de septiembre de 2010

Moral mágico-mitólogica

Es sorprendente encontrar a personas que, a pesar de decir ser ateas o agnósticas, no han superado una especie de moral de tipo mágico-mitológica (o premitológica) basada en la existencia de un infierno o un paraíso. Es decir, aquellas que exijen una necesidad necia de reconocimiento, prestigio o fama, como el cielo por un lado, y por el otro de un miedo a no recibirlos y entender esto último como un castigo infernal.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Diez notas sobre el eurocentrismo.


1. El Occidente moderno basó los cimientos de su civilización
en nociones tan peligrosas como el racismo y la superioridad
racional. Tan profundas son las raíces de estos prejuicios, que
hasta la fecha no ha podido deshacerse de ellos en beneficio
de abrirse a sociedades más diversas y verdaderamente
plurales. De hecho no podría desembarazarse de estas ideas
sin trastocar fuertemente sus estructuras sociales. Me atrevo
a decir que no podrían hacerlo sin colapsarlas. La derecha que
ha ganado recientemente por la vía democrática las
presidencias de las principales potencias europeas, saca a
relucir esto sin la más mínima vergüenza. Por mencionar un
ejemplo, habría que resaltar los recientes casos de expulsión
de gitanos rumanos en francia.

2. La uniformidad de criterios, es decir de la cultura, en pos de
los nacionalismos decimonónicos, fue la formula usada para
fomentar, y más aún, para justificar acciones atroces y
tiránicas ejercidas por las potencias europeas. Dentro de estos
criterios podríamos incluir a la democracia, a la igualdad, a
los derechos humanos y a los ya mencionados
nacionalismos, cuya perdurabilidad (y utilidad) se han
extendido hasta nuestros días. Si se le pregunta a un joven
europeo común sobre su opinión acerca de los nacionalismos dirá, quizá
sin esconder su orgullo, que su respectiva nación ha podido superar
esos males, en beneficio de un bien mayor. Claro que para
este individuo ese bien mayor, es la llamada integración de
los países europeos en la unión europea. Se cambia el
nacionalismo local (por llamarlo de alguna manera) por un
nacionalismo y una identidad continental, que lleva siglos de
construcción ininterrumpida. El nacionalismo no ha sido
superado como tampoco su principal herramienta, igual
de volátil, de la identidad nacional. La identidad es peligrosa
por que une a los humanos en causas comunes, que buscan
conseguir fines perversos, quizá por las más miopes
"razones": religión (en el caso europeo, desde luego la
cristiana, preferentemente en su versión protestante), por el
pensamiento racional (esto es, la ciencia y la tecnología como
cumbre de la civilización humana (principalmente en su
versión bélica y destructiva)) y finalmente (lo que nos hace
volver a la tesis número 1) por la raza, ya que las naciones
europeas occidentales comparten filiaciones por su origen
étnico.

3. Hegel (ese filosofo que era llamado pseudofilósofo por el
triste y lúcido Schopenhauer) fue bastante astuto en traducir
varios de los acontecimientos que le sucedieron a Europa casi
como "profecías" (llamémosles así, ya que para nada son
argumentos) que anunciaban su superioridad en el mundo.
Eso lo resume con la siguiente frase "América es un accidente
de Europa". La palabra "accidente" podría denotar o no un
prejuicio, un insulto acaso un discurso peyorativo. Si no lo
denota, es preciso remarcar que aquí no se desea usar esa
frase en ningún otro sentido. Lo cierto es, que sacarse la
lotería o encontrarse con el Dorado, también pueden ser
vistos como "accidentes".

4. Antes del descubrimiento de América, Europa (y
principalmente esa parte del continente que ahora llamamos
Europa occidental) se encontraba, más bien, en la periferia de
la civilización. No es gratuito que Jerusalén fuera el centro del
mundo en la cosmovisión de la Edad Media. Medio Oriente
era el centro del mundo. Los países ricos de la civilización
occidental (que no europea occidental) se encontraban ahí.
Recordemos que esta hunde sus raíces en Egipto y
Mesopotamia. Tampoco era coincidencia que las provincias
romanas orientales siempre fueran las más ricas. En ese
momento en Occidente, para los intereses romanos no había
más que esclavos, mano de obra barata. Por algo el imperio
romano oriental sobrevivió bastante más tiempo que su par
occidental. En esos territorios estaba el hervidero cultural
más grande del mundo previo a la modernidad. Ahí confluían
el comercio (material y de ideas, desde luego) de principales
regiones del orbe: África, el Mediterráneo, Arabia, Persia,
India y China. Esto explica el ascenso (casi efervescente) del Islam y
el férreo dominio que logró a través de su ventajosa situación
geográfica.

5. El descubrimiento de América hizo pasar a Europa de ser
periferia a ser el centro del mundo (de forma que podemos
comprobar literalmente al revisar la cartografía de le época).
Para ellos había ahora un nuevo territorio aún más occidental
(¿?). Desde esta perspectiva, también se renombró todo el
mundo. Es decir (algo que había olvidado mencionar) que
de aquí en adelante nacen expresiones como Medio Oriente o
Lejano Oriente, que aún dividen (y aún simplifican) nuestra
interpretación geográfica del mundo. El antiguo occidente
(aunque conservó para si este nombre para efectos de
legitimación histórica) pasó a ser el centro. Recuérdese desde
que meridiano se mide el tiempo (en su interpretación
moderna) y en que nación europea está el llamado meridiano
"cero".

6. Pero no podemos reducir la aportación americana* a una
mera construcción geográfica.El continente
"descubierto" aportó muchas puntos fundamentales en este proceso.
Debemos recordar como sucedió el
"accidente" europeo. Advertimos que este se dio en el
contexto de una carrera (primero entre lusos y castellanos)
por encontrar nuevas rutas comerciales al Lejano Oriente.
Pero sucede que a las naciones orientales poco de lo que
producía europa les interesaba; poco es un eufemismo por no
decir que nada (por lo menos en este momento histórico al
que nos referimos). Era más el interés europeo por todos
aquello que se producían en Oriente, sobre todo, los
productos de la alta cultura. Es en este desbalance comercial
que un aspecto central del "descubrimiento" americano cobra relevancia. A partir
de este momento los europeos dispondrán de los minerales
preciosos americanos para empezar a adquirir aquellos
bienes, que de alguna forma ayudaron a civilizar a las
naciones europeas, para que (por lo menos las más
"occidentales") dejaran de una vez atrás, la edad media.
*Al referirnos al continente americano, lo hacemos para simplificar
(sabiendo de los riesgos que esto conlleva, pero eludiendo el peor de los
males, es decir, el de renombrarlo de otra manera) el nombre que engloba a
aquellos territorios en los cuales existían núcleos civilizatorios originales y
completamente ajenos al europeo, con el cual entraron en contacto en los
siglos XV y XVI.

7. Podríamos afirmar entonces, que Europa construyo a
América tanto, como América construyó a Europa. Sin olvidar
que en ambos casos se hizo sobre culturas precedentes, casi
siempre de manera violenta. La forma en la que naciones
europeas se hicieron de los nuevos territorios (sobre todo la
española, que fue de las primeras pero no la única) sentó un
precedente casi legal, para justificar (primero por la religión,
en el caso español) la invasión de otros territorios. En un
segundo momento justificó (en este caso por la industria y el
pensamiento racional detrás de ella, aunque quizá más por la
ambición) el colonialismo en África y en Asia. En todos los
casos la idea de raza ayudo a amalgamar esos intereses casi
siempre encontrados. Recordemos que después de las guerras
de religión (del siglo XVI y XVII) y de la decadencia del
imperio español, como gran perdedor de estas, ya no había
una sola religión por la cual unirse en cruzada. No es que
estas últimas hubieran terminado, para nada, sólo que ya no
serían convocadas desde la Roma Católica.

8. Estados Unidos nació simplemente de la implantación de esas
ideas eurocéntricas en los nuevos territorios. El desastre
europeo provocado por la modernización fue cubierto por los
Estados Unidos, que a su vez, les pasó el costo a las
tribus indígenas de norteamérica. La industrialización hizo
que los pobres y los campesinos europeos fueran orillados al
desarraigo, a la vez que corría por su cuenta cubrir el costo
mudándose de europa a Norteamérica. Sólo fueron 40
millones de desplazados. Fueron mayoría los desgraciados (si
estaban bien ¿para que irse?) de las grandes urbes europeas
que lograban juntar penosamente suficiente dinero para
pagar el viaje en barco, los que harían subir a esta nación en
manos de blancos anglosajones protestantes en el panorama
global. Así funcionaba la industrialización. Así sigue
funcionando hoy en día. Aunque ahora los migrantes son
otros.

9. Al caer el referente europeo de las colonias
Hispanoamericanas, estas buscaron acercarse al modelo
cultural de las naciones europeas que habían triunfado.
Aunque primero recibieron un nuevo nombre (otra vez
impuesto desde fuera) para mayor comodidad, uno
que prefería dejar de lado el referente hispano en su
denominación, pero a la vez dejaba ver filiación de quienes lo
enunciaron: América Latina. Su revés: América Anglosajona.
¿Es entonces que existe una Europa Latina y la Europa
Anglosajona?. Como fuere no es relevante averiguarlo. Así
pues las llamadas naciones "Latinoamericanas" tomaron en
cuenta las nociones europeas de nacionalismo e identidad
nacional. También bajo pretexto de uniformar y unir a su
población bajo una misma bandera, esto nunca más dicho con
razón. También con un racismo subyacente bajo estos ideales
de homologación.

10. El discurso racista y segregativo, unidimensional,
autonombrado superior, que heredamos como algo de lo peor
de la tradición europea occidental, debería ser desechado, así
como la idea del eurocentrismo también debería de ser
rechazada, porque ella misma excluye a los que no forman
parte de ella. Acotando que nos referimos al discurso, no así a
las personas y la cultura que las generaron. La pregunta es
sí esas culturas podrán superarse a sí mismas. Entonces los países
englobados bajo el término América Latina, quizá tengan
mejor suerte al rechazar el uso del mismo. No para que no
colaboren entre sí, no para que nieguen esos rasgos que los
hacen sentirse cercanos (¿Pero con que ser humano uno no
puede sentirse cercano?) . Pero si, para que rechacen la
excesiva simplificación que esto implica. Sí estos países
lograran construirse sin la necesidad de homogeneizar su
cultura y reconocieran como un patrimonio (quizá el más
valioso de todos) la diversidad de culturas que existen en su
territorio y sí eluden la tentación barata de disecarlas para su
exhibición en obscenos museos para turistas, tal vez logren
construir un camino propio, uno que supere los discursos
siempre importados y que siempre pagan onerosas aduanas,
de la modernidad y del eurocentrismo.


viernes, 10 de septiembre de 2010

Homesick

(Como una tina de agua tibia.2004)

Desperté, teniendo cuidado en recordar respirar, todo estaba en mi cuarto como lo había dejado: los cuatro muros, el piso, el techo, las ventanas, el deprimente y desafortunado paisaje que enmarcan, el buró sucio y viejo, el tocador que nadie usa, la puerta y (¿como pasarlo por alto?) una cama con un cuerpo lánguido, triste e inflado de soledad.
La autocompasión me es una rutina necesaria, me ayuda a seguir viviendo. A veces, mediante este patético ejercicio, me hago creer a mi mismo que soy una especie de asceta y que elegí este camino para la purificación de mi espíritu para separarme de la vileza de todos los hombres. A veces, hasta me lo creo de verdad. La mayor parte del tiempo prefiero recordar que no todo fue así siempre, es entonces cuando me dejo sumergir en mis recuerdos, como en una tina de agua tibia, y mi memoria se activa en el presente y dejo fluir todos aquellos momentos (previamente seleccionados con cuidado, casi con amor) y entonces mi pesimismo culposo se transforma en esa otra persona que también he sido, viva y cálida, con fe en la gente. Por eso me gusta recordar, quizá algún día recuerde porque sentía esa calidez. Cuando estoy en esto, caigo en cuenta que sólo estoy soñando despierto y casi sin querer, reacciono, teniendo cuidado en recordar como respirar. Y sin intención ni el menor deseo de abandonar mi cama, hoy como todos los días anteriores, preferiría no tener que continuar, pero también soy demasiado cobarde como para elegir un desenlace que valga la pena, para esta historia.
***
El sueño me gana y no tengo deseos de llenar esta página en blanco ¿Para qué?, entonces me viene a la cabeza una frase:
"Soy en función de los otros"

Es una idea repugnante, diabólica. Me niego a creer que mentes estólidas me hagan existir. ¿Qué podrían creer de mi? ¿qué clase de hombre me harán? ¿cómo me deformarán? ¿Pero quién quiere ser este niño? ¿En quién quiere convertirse?¿Qué quiere?
Armado de arrogancia puedo descalificarlos a todos y hacerlos polvo, malditos, putos, no merecen lo que tienen que aunque sea nada aún así es demasiado para lo ineptos que son. ¿Y tú que miras?¿Por qué me miras así? Tú sabes bien que no me puedes decir nada, y no es por tu suerte particular que te juzgue, sino en tu degradación al integrarte a todos ellos.
Y si soy en función de los otros, lo soy de una forma que me limita a los pocos recuerdos que guarden de mi en su memoria, así me reducen a un instante, ¡Soy sólo un instante en sus pobres mentes! en sus pobres y patéticas mentes Eso, desde luego, suponiendo que alguien ha deseado recordarme...

martes, 7 de septiembre de 2010

Cancerbero.


"Oh, señor, si te rindo culto
por miedo al infierno, hazme arder en él. Si te adoro por las esperanzas
en el paraíso, prohíbemelo. Y si te adoro por ti mismo, no me prives de
tu belleza eterna"
Oración del Islam sufí. (Rabi'a al-'Ada-wiyya de Basra, 713-801).


Sí el crecer y convertirse en gente más o menos lúcida radica, como se cree (como lo creo (como decido creer)) en tomar aquellas posturas, aquellas decisiones que sean más honestas (cercanas) con nuestra forma de pensar, con nuestras creencias, con nuestros motivos, con los más sinceros intereses en certidumbre con nuestra condición específica; y ya qué, como bien sabemos, ninguna de estas puede ser absoluta (es decir, no hay alguna que elimine al resto) podemos deducir que cualquier postura tendrá su reverso, su antitesis, su rival, su correspondiente contradicción. Y más aún, es probable que no sólo tenga una, sino varias, que se le enfrentarán y le plantarán cara (ojalá). La existencia humana se convierte entonces en un acto no desprovisto de cierta violencia, inherente, ineludible, constante. Es una lucha que empieza al nacer, al ser paridos; en ese momento en el cual por primera vez sentimos dolor, frío, hambre, cansancio, sufrimiento… y él cual, quizás por fortuna, todos olvidamos.

La actitud que escojamos ante esta violencia propia de la vida, nos definirá como personas y nos formará como los humanos que, de hecho, elegimos ser. ¿Es entonces que existe gente que desea ser pusilánime, cobarde, malparida, quejumbrosa, mediocre, traidora…? Diría que si. Aunque quizá sus opciones tampoco eran muchas. Sus razones tendrán y en general, no me interesan. Pero aquí advertiría que reconozco un verdadero tipo de pobreza en aquellos que tienen menos de donde echar mano para elegir. No me refiero a las condiciones pecuniarias, quizás habría que ser más claros y reescribir la frase anterior: reconozco como un verdadero tipo de pobreza en aquellos que no ven (no pueden, no saben) más opciones de donde echar mano para construirse a sí mismos. Aunque también sería inútil, torpe e inocente pretender que todas aquellas personas cuya condición humana nos parezca aberrante, reniegan de las máscaras que ellos mismos han elegido. En general puedo asegurar que todos aquellos personajes que interpreten con cabalidad y con congruencia el papel que se han construido a si mismos, me merecen un absoluto respeto. A la mayoría incluso los admiraré. No tengo ningún reparo en aceptarlo, sin olvidar desde luego, que este respeto no tiene porque conducirnos a simpatizar con sus creencias, que de antemano tacharé de absurdas. Hermosos personajes de lo absurdo y lo ridículo. Ahí también hay belleza, una que genera una estética del terror, de lo horroroso, de lo que nunca puede ser agradable, aunque produzca una belleza terriblemente inquietante y que de pronto la descubramos más horrible que el acto mismo que observábamos al principio. He ahí nuestros demonios, ahí nuestras debilidades, nuestra destrucción, nuestros verdaderos enemigos; conocerlas es evitar ser seducidos por ellos. Vivir quizá radica en salir insistentemente de esos lugares tan comunes como infernales.

El lector (bastante probable más inteligente que quien escribe estas lineas) advertirá que esas últimas sentencias no se aplica más que precisamente a quien escribe estas lineas. No simpatice con sus absurdos, elija los propios… ¿Pero de dónde sacar los propios? ¿ es entonces que sólo somos una colección de máscaras superpuestas una encima de la otra? ¿qué pasa si las quitamos todas? ¿hay alguien bajo todo eso? Algunos dicen que ahí esta Dios, yo creo que ahí no hay nada. Y sí alguien de verdad deseara quitárselas (sí es que eso es posible) , primero debería conocerlas perfectamente para que lo hiciere con cuidado. Que primero averigüe por donde le pasan los nudos; no vaya a ser que el improbable infeliz corte o se asfixie a si mismo al hacerlo. Yo no advierto la tragedia de ser esos personajes, esas máscaras, esas elecciones, esas decisiones, nuestras, pero también de nuestros padres y de nuestra sociedad y cultura. Esto considero que es aceptar la vida como lirismo. Somos personajes, patéticos, quebradizos, moldeables, como barro o como masa de maíz. Somos máscaras que nosotros mismos podemos refinar. Un físico y escritor (cuyo nombre convenientemente pero no ha propósito he olvidado) dice que el universo no está hecho de átomos, sino de historias. ¿Quiénes somos para contradecirlo?

Agregaré que los rostros que creamos no sólo nos dan máscaras, también nos dan escudos y espadas: In chimalli, In mācuahuitl, armas y defensas, más o menos vulnerables o eficaces; y como seres inteligentes que nos consideramos sabemos que, entre mas de estas tengamos, más valientes podemos ser. He aquí una postura para tomar lo violento implícito de la existencia humana. Darle la cara. Darle ambas mejillas diría el cristiano. Salir al ring (obvio con guantes y con protector dental) salir como el toro valiente al ruedo (obvio mejor con los cuernos bien afilados), salir a la guerra (con fusil, por favor), a la polémica con causa (del griego polemos, guerra). Algunos dirán ¿Lo haremos para salvar al mundo? otros más miopes dirán: “¡Los jóvenes ya no pueden salvar al mundo!”*, ¡Nada de eso! el mundo no necesita ser salvado, este se salva y se pierde todos los días por sí mismo y no nos requiere para cumplir sacramentalmente con esos ritos. Nosotros sólo queremos salir a jugar, a vivir con nuestros personajes que con tanto esmero se han hecho. Ese es el motivo y el fin. Que jugar sea nuestro pretexto tanto como nuestro texto y contexto. Ganar es el pretexto que los perdedores requieren para jugar. Lograr salvar el mundo es el pretexto que los pusilánimes necesitan para hacer lo que consideran correcto, que para colmo de males, casi siempre resulta ser lo incorrecto. Sí logramos ser el toro que cornea y mata al torero, ¡Enhorabuena! pero será circunstancial, en el fondo no es lo que importa. Sin embargo hay que estar preparados por sí acaso sucede ese imprevisto. Que no parezca casual. Que cuando llegue ese momento tengamos un Cancerbero leal y bien entrenado a nuestro lado mordiendo a nuestros enemigos. Mientrás nosotros les agradecemos sinceramente a estos últimos, la oportunidad que nos da su existencia, de construirnos la propia.




Notas:

viernes, 3 de septiembre de 2010

El cuervo y sus hijos

"Un Cuervo y una Cuerva hicieron su nido en una isla y cuando el Cuervo quedó viudo, quiso transportar el producto de su matrimonio a tierra firme. Primero tomó a uno de sus hijos, y con él atravesaba el mar, pero llegado a la mitad del camino, sintióse fatigado, acortó su vuelo y pensó:
“Ahora que soy fuerte y él es débil, puedo llevarle; pero cuando la vejez me debilite, ¿se acordará de mis cuidados y me llevará de un lugar a otro?” Entonces preguntó a su hijo: – Cuando seas fuerte y yo débil, ¿me llevarás así? Responde con franqueza.
El pequeño, con el temor de lo dejase caer al mar, le contestó:
-¡Si te llevaré! Pero el Cuervo no le creyó a su hijo y abrió las garras. Como una piedra, el hijo cayó en el agua y se ahogó.
El Cuervo volvió a la isla, tomó a otro pequeño y comenzó a volar, por segunda vez, sobre el mar. De nuevo, fatigado, preguntó a su hijo: -¿Cuando sea viejo, me llevarás de un sitio a otro a otro sitio, como hoy lo hago contigo? Con el mismo temor de su hermano, el cuervo hijo respondió: -Sí, estoy seguro que lo haré. El padre tampoco le creyó y le soltó.
Cuando regresó a la isla, en el nido sólo había un pequeño. Tomó a su último hijo y dirigió su vuelo nuevamente hacia el mar. Otra vez fatigado, preguntó al último pequeño:
-¿Me mantendrás en mi vejez y me transportarás así cuando esté débil? Y el joven cuervo respondió:
-¡No!
-¿Por qué? – azorado le preguntó su padre.
- Cuando seas viejo, yo seré fuerte, tendré un nido mío y acaso mis hijos, a los que habré de transportar como tu lo haces conmigo. Entonces pensó el Cuervo: “Ha dicho la verdad. En recompensa quiero llevarlo hasta la orilla.”
Y así lo hizo, dejando en tierra firme al joven pájaro."
Leon Tolstoi


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martes, 27 de julio de 2010

No hagas cosas buenas que te sacarán los ojos. Tercera Parte. Utopías.

Suele decirse que al mundo post-industrial globalizado le faltan utopías. Que se han dejado de lado esos viejos mundos idealizados sobre los cuales al proyectar nuestros más "nobles" paradigmas, conseguían marcarnos un rumbo fehaciente para la civilización occidental. Algunos hablan del fracaso de las utopías, refiriéndose principalmente a las experiencias socialistas de los siglos XIX y XX, a las experiencias del socialismo utópico y al llamado socialismo científico, que no es otra cosa que una utopía teorizada de una forma más precisa y concisa a través de la economía como disciplina; algunos, como el escritor Mario Vargas Llosa, se ufanan de proclamar que estás han anulado a todas las demás, lo cual me parece del todo equivocado. No vivimos en una época en la que falten utopías o una en la que estás se hayan desgastado, ya que la tendencia a crearlas es, y seguramente será, el motor principal de la modernidad-neocolonialismo-globalización que vivimos hoy. Pensar que sólo aquellas experiencias que se centraron en buscar una más equitativa distribución de la riqueza e igualdad social son utopías es un grave error, así como también lo es el pensar que sólo los comunistas buscaban construir utopías, lo cual deja de lado y niega la existencia de lo que podemos denominar como la utopía capitalista. No creo que sea necesario comprobar la existencia de esta. Nos encontramos inmersos en su avance. Para bien y para mal ha construido y transformado muchos de sus ideales en beneficios tangibles, aunque sean para un muy minoritario yexclusivo sector de la humanidad. Tampoco se trata de hacer una vindicación de la utopía capitalista (la considero una de las utopías más torpes y miopes jamás soñadas, y peor aún, realizadas), sino de resaltar que todas las utopías hunden sus raíces en la misma tierra que la modernidad y la cultura occidental.





Algunas de mis historias favoritas sobre las Utopías, son aquellas que se construyeron en la Nueva España en el siglo XVI. Capilla abierta del templo dominico de San Pedro y San Pablo Teposcolula, Oaxaca.