Porqué siempre habrá más periferia que centro.

Abrahán R.B. rxba87@gmail.com @abbrahan

lunes, 15 de marzo de 2010

Declaraciones Fiscales

El amor es una trampa. Es una trampa que recientemente ha sido reinventada como la conocemos, vanalizada, trivializada. Ese es un amor que no salva a nadie, que no redime, antes bien, nos hunde y arrastra, nos toma por los tobillos y nos tira al suelo para arrastrarnos al lugar donde no queremos estar. Ese es el amor que nos ha sido vendido, el que nos han encajado por las comisuras de los ojos a martillazos. Ese es un supuerto amor que nos arrincona y nos hace bajar los brazos mansos y dóciles para aceptar que se haga con nosotros lo que sea, mientras encontramos consuelo en las palmadas paternales que se nos dan en la espalda. Esto pasa cuando cualquier mañana te levantas de la cama y dices decepcionado: "Así que esto era"; y eso es, para el desanimado, para el pusilánime. Y en lugar de ser salvación, esto se transforma en una traición, en un engaño, en una deshonestidad que hunde toda la vida en ello y arrastra todas tus virtudes a la basura, las renivela al marcador de tus ambiciones que tu piensas alto y digno, pero desde luego está muy por debajo de tus pies.