Porqué siempre habrá más periferia que centro.

Abrahán R.B. rxba87@gmail.com @abbrahan

lunes, 13 de septiembre de 2010

Diez notas sobre el eurocentrismo.


1. El Occidente moderno basó los cimientos de su civilización
en nociones tan peligrosas como el racismo y la superioridad
racional. Tan profundas son las raíces de estos prejuicios, que
hasta la fecha no ha podido deshacerse de ellos en beneficio
de abrirse a sociedades más diversas y verdaderamente
plurales. De hecho no podría desembarazarse de estas ideas
sin trastocar fuertemente sus estructuras sociales. Me atrevo
a decir que no podrían hacerlo sin colapsarlas. La derecha que
ha ganado recientemente por la vía democrática las
presidencias de las principales potencias europeas, saca a
relucir esto sin la más mínima vergüenza. Por mencionar un
ejemplo, habría que resaltar los recientes casos de expulsión
de gitanos rumanos en francia.

2. La uniformidad de criterios, es decir de la cultura, en pos de
los nacionalismos decimonónicos, fue la formula usada para
fomentar, y más aún, para justificar acciones atroces y
tiránicas ejercidas por las potencias europeas. Dentro de estos
criterios podríamos incluir a la democracia, a la igualdad, a
los derechos humanos y a los ya mencionados
nacionalismos, cuya perdurabilidad (y utilidad) se han
extendido hasta nuestros días. Si se le pregunta a un joven
europeo común sobre su opinión acerca de los nacionalismos dirá, quizá
sin esconder su orgullo, que su respectiva nación ha podido superar
esos males, en beneficio de un bien mayor. Claro que para
este individuo ese bien mayor, es la llamada integración de
los países europeos en la unión europea. Se cambia el
nacionalismo local (por llamarlo de alguna manera) por un
nacionalismo y una identidad continental, que lleva siglos de
construcción ininterrumpida. El nacionalismo no ha sido
superado como tampoco su principal herramienta, igual
de volátil, de la identidad nacional. La identidad es peligrosa
por que une a los humanos en causas comunes, que buscan
conseguir fines perversos, quizá por las más miopes
"razones": religión (en el caso europeo, desde luego la
cristiana, preferentemente en su versión protestante), por el
pensamiento racional (esto es, la ciencia y la tecnología como
cumbre de la civilización humana (principalmente en su
versión bélica y destructiva)) y finalmente (lo que nos hace
volver a la tesis número 1) por la raza, ya que las naciones
europeas occidentales comparten filiaciones por su origen
étnico.

3. Hegel (ese filosofo que era llamado pseudofilósofo por el
triste y lúcido Schopenhauer) fue bastante astuto en traducir
varios de los acontecimientos que le sucedieron a Europa casi
como "profecías" (llamémosles así, ya que para nada son
argumentos) que anunciaban su superioridad en el mundo.
Eso lo resume con la siguiente frase "América es un accidente
de Europa". La palabra "accidente" podría denotar o no un
prejuicio, un insulto acaso un discurso peyorativo. Si no lo
denota, es preciso remarcar que aquí no se desea usar esa
frase en ningún otro sentido. Lo cierto es, que sacarse la
lotería o encontrarse con el Dorado, también pueden ser
vistos como "accidentes".

4. Antes del descubrimiento de América, Europa (y
principalmente esa parte del continente que ahora llamamos
Europa occidental) se encontraba, más bien, en la periferia de
la civilización. No es gratuito que Jerusalén fuera el centro del
mundo en la cosmovisión de la Edad Media. Medio Oriente
era el centro del mundo. Los países ricos de la civilización
occidental (que no europea occidental) se encontraban ahí.
Recordemos que esta hunde sus raíces en Egipto y
Mesopotamia. Tampoco era coincidencia que las provincias
romanas orientales siempre fueran las más ricas. En ese
momento en Occidente, para los intereses romanos no había
más que esclavos, mano de obra barata. Por algo el imperio
romano oriental sobrevivió bastante más tiempo que su par
occidental. En esos territorios estaba el hervidero cultural
más grande del mundo previo a la modernidad. Ahí confluían
el comercio (material y de ideas, desde luego) de principales
regiones del orbe: África, el Mediterráneo, Arabia, Persia,
India y China. Esto explica el ascenso (casi efervescente) del Islam y
el férreo dominio que logró a través de su ventajosa situación
geográfica.

5. El descubrimiento de América hizo pasar a Europa de ser
periferia a ser el centro del mundo (de forma que podemos
comprobar literalmente al revisar la cartografía de le época).
Para ellos había ahora un nuevo territorio aún más occidental
(¿?). Desde esta perspectiva, también se renombró todo el
mundo. Es decir (algo que había olvidado mencionar) que
de aquí en adelante nacen expresiones como Medio Oriente o
Lejano Oriente, que aún dividen (y aún simplifican) nuestra
interpretación geográfica del mundo. El antiguo occidente
(aunque conservó para si este nombre para efectos de
legitimación histórica) pasó a ser el centro. Recuérdese desde
que meridiano se mide el tiempo (en su interpretación
moderna) y en que nación europea está el llamado meridiano
"cero".

6. Pero no podemos reducir la aportación americana* a una
mera construcción geográfica.El continente
"descubierto" aportó muchas puntos fundamentales en este proceso.
Debemos recordar como sucedió el
"accidente" europeo. Advertimos que este se dio en el
contexto de una carrera (primero entre lusos y castellanos)
por encontrar nuevas rutas comerciales al Lejano Oriente.
Pero sucede que a las naciones orientales poco de lo que
producía europa les interesaba; poco es un eufemismo por no
decir que nada (por lo menos en este momento histórico al
que nos referimos). Era más el interés europeo por todos
aquello que se producían en Oriente, sobre todo, los
productos de la alta cultura. Es en este desbalance comercial
que un aspecto central del "descubrimiento" americano cobra relevancia. A partir
de este momento los europeos dispondrán de los minerales
preciosos americanos para empezar a adquirir aquellos
bienes, que de alguna forma ayudaron a civilizar a las
naciones europeas, para que (por lo menos las más
"occidentales") dejaran de una vez atrás, la edad media.
*Al referirnos al continente americano, lo hacemos para simplificar
(sabiendo de los riesgos que esto conlleva, pero eludiendo el peor de los
males, es decir, el de renombrarlo de otra manera) el nombre que engloba a
aquellos territorios en los cuales existían núcleos civilizatorios originales y
completamente ajenos al europeo, con el cual entraron en contacto en los
siglos XV y XVI.

7. Podríamos afirmar entonces, que Europa construyo a
América tanto, como América construyó a Europa. Sin olvidar
que en ambos casos se hizo sobre culturas precedentes, casi
siempre de manera violenta. La forma en la que naciones
europeas se hicieron de los nuevos territorios (sobre todo la
española, que fue de las primeras pero no la única) sentó un
precedente casi legal, para justificar (primero por la religión,
en el caso español) la invasión de otros territorios. En un
segundo momento justificó (en este caso por la industria y el
pensamiento racional detrás de ella, aunque quizá más por la
ambición) el colonialismo en África y en Asia. En todos los
casos la idea de raza ayudo a amalgamar esos intereses casi
siempre encontrados. Recordemos que después de las guerras
de religión (del siglo XVI y XVII) y de la decadencia del
imperio español, como gran perdedor de estas, ya no había
una sola religión por la cual unirse en cruzada. No es que
estas últimas hubieran terminado, para nada, sólo que ya no
serían convocadas desde la Roma Católica.

8. Estados Unidos nació simplemente de la implantación de esas
ideas eurocéntricas en los nuevos territorios. El desastre
europeo provocado por la modernización fue cubierto por los
Estados Unidos, que a su vez, les pasó el costo a las
tribus indígenas de norteamérica. La industrialización hizo
que los pobres y los campesinos europeos fueran orillados al
desarraigo, a la vez que corría por su cuenta cubrir el costo
mudándose de europa a Norteamérica. Sólo fueron 40
millones de desplazados. Fueron mayoría los desgraciados (si
estaban bien ¿para que irse?) de las grandes urbes europeas
que lograban juntar penosamente suficiente dinero para
pagar el viaje en barco, los que harían subir a esta nación en
manos de blancos anglosajones protestantes en el panorama
global. Así funcionaba la industrialización. Así sigue
funcionando hoy en día. Aunque ahora los migrantes son
otros.

9. Al caer el referente europeo de las colonias
Hispanoamericanas, estas buscaron acercarse al modelo
cultural de las naciones europeas que habían triunfado.
Aunque primero recibieron un nuevo nombre (otra vez
impuesto desde fuera) para mayor comodidad, uno
que prefería dejar de lado el referente hispano en su
denominación, pero a la vez dejaba ver filiación de quienes lo
enunciaron: América Latina. Su revés: América Anglosajona.
¿Es entonces que existe una Europa Latina y la Europa
Anglosajona?. Como fuere no es relevante averiguarlo. Así
pues las llamadas naciones "Latinoamericanas" tomaron en
cuenta las nociones europeas de nacionalismo e identidad
nacional. También bajo pretexto de uniformar y unir a su
población bajo una misma bandera, esto nunca más dicho con
razón. También con un racismo subyacente bajo estos ideales
de homologación.

10. El discurso racista y segregativo, unidimensional,
autonombrado superior, que heredamos como algo de lo peor
de la tradición europea occidental, debería ser desechado, así
como la idea del eurocentrismo también debería de ser
rechazada, porque ella misma excluye a los que no forman
parte de ella. Acotando que nos referimos al discurso, no así a
las personas y la cultura que las generaron. La pregunta es
sí esas culturas podrán superarse a sí mismas. Entonces los países
englobados bajo el término América Latina, quizá tengan
mejor suerte al rechazar el uso del mismo. No para que no
colaboren entre sí, no para que nieguen esos rasgos que los
hacen sentirse cercanos (¿Pero con que ser humano uno no
puede sentirse cercano?) . Pero si, para que rechacen la
excesiva simplificación que esto implica. Sí estos países
lograran construirse sin la necesidad de homogeneizar su
cultura y reconocieran como un patrimonio (quizá el más
valioso de todos) la diversidad de culturas que existen en su
territorio y sí eluden la tentación barata de disecarlas para su
exhibición en obscenos museos para turistas, tal vez logren
construir un camino propio, uno que supere los discursos
siempre importados y que siempre pagan onerosas aduanas,
de la modernidad y del eurocentrismo.


2 comentarios:

  1. abrahán!, estupendas palabras. me ha dejado pensando tu post. lo comparto plenamente, creo que volveré de vez en cuando a el. genial.

    un saludo!

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  2. Hombre! Muchas gracias Gabriel. Un saludo.

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